Nuestra memoria es como un gran archivo que nos permite deambular entre nuestros días de infancia y el presente, y adelante hacia el futuro.
Al fotógrafo, la memoria propia se le aparece como un banco de imágenes. Esta muestra de fotografías en blanco y negro es en realidad una oda a un recuerdo, más bien fugaz, cuando siendo todavía un niño pequeño, entré en el mar en los brazos de mi padre, rodeado por olas y espuma.
El papel, como el agua, es un material hermoso. Me ha dado la oportunidad de indagar en su capacidad de ser doblado y volteado.
Los recuerdos y la naturaleza, siempre compañeras leales en la vida.
Mark Ritchie